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Todavía no te entiendo, Gaúcho

Todavía no te entiendo, Gaúcho

Vi a Ronaldinho jugar. En esa época era más diente que cuerpo. El recuerdo más épico fue cuando humilló a Dunga, en plena final del Campeonato Gaúcho en 1999. Simplemente acabó con Dunga, dribleando y haciendo un sombrero histórico. Vi esa jugada a pocos metros. Increíble lo que ese muchacho hizo con el capitán del tetracampeonato. Después, en la Copa América de 99, se dio a conocer en el mundo con un genial gol contra Venezuela. Para mí, como gremista, son recuerdos buenos que luego se volvieron tristes.

Al día siguiente del partido contra los “bolivarianos”, la directiva tricolor anunció que no vendería al dientón por menos de R$ 80 millones. En 2001, gracias a la tenebrosa “Ley Pelé”, que daba pase libre a los jugadores sin que los valores de la venta recalen en el club, se convierte en el flamante refuerzo del PSG. Hasta la fecha Grêmio no vio ni un dólar de esta transferencia.

En el PSG jugó bastante, pero sin saber lo que vendría después. Terminó siendo pentacampeón en 2002. Su gol contra Inglaterra hasta hoy se discute si es que fue centro o le pegó al arco. Después de PSG, embarca rumbo a Barcelona y es en esta etapa, al menos para mí, que se convierte inclusive en mejor jugador que Pelé. Sin embargo, en el mismo Barcelona comienza su decadencia. Él alcanzó su auge futbolístico. Fue escogido mejor jugador del mundo. Tal vez para él sus objetivos habían llegado a su fin.

Muchos apuntan a que las fiestas con música samba y bebidas fueron sus grandes adversarios. Debido a esto comenzó a ganar peso y a perder voluntad. Fue vendido al Milán. Si se hace una buena fiesta en Barcelona, ¿te imaginas en Milán? Comenzó a ser muy criticado en Europa y es ahí donde comienza a pensar en su regreso a Brasil. Acá es donde comienza el capítulo de la ira gremista contra los Assis Moreira (Ronaldo Assis Moreira).

En 2011, para su vuelta a Brasil, Ronaldiho estaba entre 3 clubes: Grêmio, Flamengo y Palmeiras. Assis, su hermano/ex jugador/agente subastó al volante hasta el último minuto. Para Ronaldinho, “ya estaría en Grêmio”. Sin embargo, para Assis, no era así. Ya había un pre-contrato con Grêmio y la vuelta era cierta. La hinchada soñaba con su pródigo. Un día antes de cerrar el contra con Grêmio, la directiva gremista ya prepara una fiesta en el Estadio Olímpico. Ese mismo día se anunció su llegada al Flamengo. De esta manera, Ronaldinho firmó el contrato de la muerte con la torcida azul de su natal Porto Alegre.

Y un día le tocó volver a su antigua casa. Por el campeonato brasileño de 2011. Nuestra vieja cancha estaba abarrotada. Todos fueron a “ver” al jugador, pero en realidad, querían escupir todo su odio contra el traidor. Ese día escuché las más grandes puteadas contra alguien. Creo que nunca nadie ha sido tan odiando en un estadio de fútbol como Ronaldinho aquel día. El partido fue épico. Flamengo iba ganando por dos, pero luego Grêmio lo volteó 4-2. Ronaldinho no marcó. Recuerdo hasta hoy un trapo que decía “Miguelina Prostituta”. El nombre de la madre del odiado. Escuché también chistes sobre su padre y piscinas. El padre, Juan, había muerto en los años 80 ahogado en la piscina de su casa. Fue un día de venganza cruel. Un día en que muchas veces no me enorgullece pertenecer a esa torcida.

En el Fla jugó, pero no por mucho tiempo, después firmó por el Atlético Mineiro. Allí jugó como esperábamos en su vuelta a Grêmio En el ‘Galo’ o “Gallo” en castellano, fue campeón de la Libertadores. Su nuevo auge. Pero nuevamente, después del éxito, el fracaso. Se fue de fiesta y de paso a jugar por el Querétaro de México. Después de fiestear en la tierra del Chavo del Ocho, regresó a Río, esta vez para jugar por el Fluminense. Se considera que este fue su último club y su último fracaso.

Después jugó por contratos de partido único como aquella vez con Cienciano.

A pesar de todo, ¿quiénes somos nosotros para criticarlo? Él hizo lo que quería y para eso ganó millones. Ronaldinho siempre aprovechó y, en su fiesta, nunca pagó por nada, todo lo contrario. Nadie sabe si es ex jugador o no. Así como Adriano “El Emperador”. Sus cuentas bancarias continúan siendo ricas mientras escribo este texto pienso en él. Y ahí está la respuesta. Siempre hablaremos de Ronaldinho Gaúcho. Mientras le reclaman, y muchos otros también, él está en su casa haciendo fiestas interminables llenas de samba y lo que mejor tenga.

Al final de este texto, yo te entiendo Ronaldinho. Vive tu vida, dribleando a quien te critica y tocando tu pandero de la forma que siempre te ha gustado.

Melhor é viver cantando, as coisas do coração, é por isso que eu vivo no clube do samba, com essa gente bamba eu me amarro de montão…♪♫ 

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<p>Gremista y BetoDaSilvista (?). Amante de la Inca Kola, los asados y la cerveza. Nunca pisó Perú y habla mejor castellano que Julinho.</p>

briao@pasedeldesprecio.com

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