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Más allá de lo que pase

Más allá de lo que pase

Esta tarde-noche nos jugamos el partido de nuestras vidas, el que más de una generación ha esperado, la posibilidad de tener una revancha a lo ocurrido en el 97 y, además, de terminar con una sequía de 36 años sin presencia peruana en los mundiales.

Es cierto que los tres puntos del partido ante Bolivia nos devolvieron a la vida, pero también es cierto que cuando nos tocó aprovechar esa ventaja lo hicimos dentro de nuestras posibilidades. Gareca encontró la luz en un túnel que parecía no tener salida. Con un universo bastante pobre de jugadores ha logrado consolidar a un grupo que tiene un cimiento diferente al anterior. Sumergidos estos días entre la ansiedad y el nerviosismo, pernoctando con el temor de que aparezcan todos nuestros fantasmas, nos damos cuenta de que esta selección no le teme a nada. Ni al triunfo, ni al fracaso. Hacen en la cancha lo que corresponde de la mejor manera posible. Y al que no le sale, no importa, igual lo deja todo en el verde.

Más allá de lo que vemos en los jugadores también juega la parte dirigencial y, obviamente, tampoco podemos dejar de lado la mano de Juan Carlos Oblitas en todo esto, un tipo que depositó toda su experiencia en este trabajo, colaborando incasablemente con el Richard y velando por el bienestar de la selección. También está el señor Oviedo que siempre nos hizo ironizar con esos arbitrajes que nos favorecieron como la mano de Ruidíaz a Brasil y la frase “Gestión Oviedo”, sin embargo a pesar de las bromas, su presencia ayudó a descontaminar un poco todo el lobby con empresarios y jugadores que había dejado el señor Manuel Burga. No hay más comechados (o al menos eso queremos creer) y juegan los que tienen que jugar.

El perfil bajo sin tantos brotes de hermetismo ayudó a no alimentar demasiado la toxicidad de la prensa. De esto, en gran parte, tiene que ver la ecuanimidad de Gareca al momento de brindar sus declaraciones o de confrontar a su gran detractor el ‘Tigrillo’ Navarro, por citar un ejemplo. Ante todo el ‘mierdismo’ (sic) periodístico, sus respuestas fueron netamente de fútbol y nunca dieron pie a un titular polémico en el diario de la mañana siguiente. Gracias esto la opinión pública no se intoxicó.

Además, la Copa América Centenario le dio un respiro necesario al cuerpo técnico de la selección. Luego de un drástico cambio, sin tantos cuestionamientos, Gareca consiguió concatenar juventud con experiencia induciendo como líder a Paolo Guerrero.

Y hasta acá la jugada le ha salido de maravilla porque muy pocos o quizás ningún técnico hubiese tenido los huevos para cambiar nombres por hombres. Gareca se la jugó por estos muchachos y es hora de que estos muchachos le demuestren al país que están a muerte con su entrenador. Nos queda claro que, pase lo que pase, con este grupo el país ya ganó.

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