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La voz inmortal

La voz inmortal

Desde el 15 de noviembre, el Perú entero, después de muchísimo tiempo, tiene una alegría que nos une. Esa alegría tiene una voz característica e inolvidable. Pero las alegrías son así, efímeras. Desde el pasado lunes, el país volvió a unirse en un sentimiento. Uno de mierda. Una mezcla de tristeza y rabia nos invadió el corazón. Si bien en unos meses veremos a nuestra selección en un mundial, muchos de nosotros por primera vez, esa alegría ya tiene una herida grande y profunda que difícilmente cicatrizará para entonces. El convocado 24, la voz con la que todos contábamos para escuchar las aventuras de nuestra selección en Rusia, se calló.

Para ti, Daniel, porque aunque me hayas bloqueado en twitter (?) alguna vez, eres un amigo, entendiste la joda y lo que queremos hacer, nos apoyaste y te portaste de lujo siempre. Eres el PDD que necesitamos.

Los días más felices son, fueron y serán Peredistas

Daniel Peredo Menchola es (me rehúso a escribir en pasado), sin duda, un todoterreno. Tu inmensa curiosidad es tu arma más letal.  Un periodista moderno que se desempeñó como redactor, presentador, conductor, comentarista y narrador, en prensa escrita, televisión y radio. También publicó libros, fiel a su estilo, sobre datos y anécdotas. Además, participó como actor en cine, dejando de ser un actor frustrado, como mencionó alguna vez. Lo más importante es que en todos los trabajos que hiciste, destacaste. No sólo como profesional, sino como persona.

Asumiste con valentía tu rol en el medio. No eres un cumplidor, un perro de trabajo silencioso o sucio, ni un 10 lagunero; Dani, eres un distinto, entendiendo la temperatura de cada momento y cuál tiene que ser tu participación. Sabes que el narrador también tiene espacio para comentar y que es necesario ir más allá, leer entre líneas, interpretar, entender el juego. Preparado para cada transmisión, renovando el repertorio de anécdotas y frases ingeniosas que describen mucho más que jugadas dentro de un campo de fútbol. Todos, sin excepción, futboleros o no, hemos utilizado tus frases, porque narran con precisión diferentes situaciones en nuestras vidas. Por si fuese poco, desarrollaste relaciones únicas con tus compañeros. La química con la que congenias con cada uno de ellos se nota natural y es, en gran parte, lo que cautiva al público en cada oportunidad. Siempre generoso, ofreciendo un lugar especial a colegas, generando interacciones específicas con cada uno y dándoles identidad y sello propio.

No huiste a ser la voz de una generación, lo disfrutaste en cada instante. Cuando el fútbol nos entregaba fracasos e incertidumbre, te mostrabas optimista y en tu insensatez estuviste siempre convencido de que llegaríamos a un mundial. “Yo no transmito partidos, yo transmito emociones. Trato que la gente sienta la emoción que yo siento al momento de ver un partido de fútbol.” Ojalá pudiésemos sentir por nuestro trabajo la pasión que tu sientes por el tuyo. Dejaste huella por donde pasaste. Hoy, ya todos, entendimos que eres un maestro, porque son estos los que dejan legado.

Peredo, eres un revolucionario al que no terminamos de valorar. Tu lucha es tan constante como sutil. No eres el peleador que busca noquear al rival, porque entiendes que esa no es la manera de ganar la lucha, tu causa. Buscas ganar por puntos, de manera progresiva, dándonos tiempo para asimilar y entender las carencias del rival y la importancia de vencerlo. El respeto es tu principal virtud, en un entorno en el que la mayoría carece de valores.

En Pase del Desprecio tuvimos la oportunidad de conocer al Daniel sin terno ni cámaras. Recuerdo cuando alguno de nosotros pensó en invitarte y recibió todo tipo de respuestas amigables: “Qué chucha va a venir, baboso”; “¿Eres imbécil?”; “Estás despedido” (?). Nos sorprendiste no sólo aceptando la invitación, sino que reconociendo que ya nos conocías y que te gustaba lo que hacíamos. Tu visita fue el inicio de una amistad. Pocos saben que fuiste quien nos recomendó para cubrir en El Comercio el Mundial de Brasil 2014. Menos aún saben que alguna vez grabamos un piloto para televisión digital y que te ofreciste a ser el primer invitado, concediéndonos primicias y anécdotas. Además, no perdiste ocasión para recordarnos en tus narraciones cuando algún calidoso regalaba “un Pase del Desprecio, como los locos esos”. Tuvimos incluso el honor de que aceptaras nuestra propuesta y condujeras un #RadioPDD, renunciando a tu trabajo. ¡Qué grande, Peredo!

Cuando clasificamos al mundial, escribí que no lo merecemos, pero lo necesitamos. Cuando pensé que había algunos pocos que sí lo merecían, como Ricardo Gareca, su cuerpo técnico, algunos jugadores y dirigentes, también pensé en ti, Daniel. No sólo por ser la voz de la selección y un devoto acérrimo, sino por haber sido un activista al respecto, exponiendo con argumentos y también con ilusión, tu sentimiento, convicción y lealtad incondicional cuando la mayoría dudamos y abandonamos. Tus relatos, unos más adheridos a nuestros corazones que otros, están cargados de esperanza, patriotismo y amor. Es que eso es ser hincha, un amor desenfrenado a prueba de balas.

¿Existe acaso logro más noble en la vida que trascender? Daniel, ya eres leyenda, como profesional, pero sobre todo como persona. Las muestras de cariño hablan por sí mismas. Qué duda cabe de que eres un tipo del carajo, si todo un país te llora y se une para despedirte. No es un detalle menor que no estemos hablando de un artista, deportista o político, sino de un periodista y personaje de los medios. Nunca antes visto, viejo. Repito: ¡Qué grande, Peredo!

Sabemos que hay varias iniciativas para poner tu nombre a la cabina del Estadio Nacional, a una tribuna y diferentes peñas de amigos. Nosotros hemos decidido que nuestra cabina, sea cual sea, vayamos a donde vayamos, llevará tu nombre.

Es casi imposible aceptar que ya no estás con nosotros. Donde estés, puedes estar tranquilo, porque nos sigues uniendo. El Mundial y todo lo bueno que traiga, va para ti cabezón. Y aunque es cierto, sabemos que no es justo.

Todos hemos muerto un poco contigo, querido Daniel.

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Comunicador social. La cigueña lo dejó en la puerta de la redacción de Pase Del Desprecio. En realidad no sabemos con exactitud si fue cigueña o terodáctilo, pero no importa (?). Tuvo el agrado de lesionar a El Pelusa en una pichanga y Pablo García lo llamó para felicitarlo (?).

jonas@pasedeldesprecio.com