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El Futbolero Nostálgico LXIV: Óscar Ruggeri, el cabezón de la decada

El Futbolero Nostálgico LXIV: Óscar Ruggeri, el cabezón de la decada

Uno de los jugadores más ganadores de la historia del fútbol argentino. En mi opinión, fue uno de los grandes defensores argentinos de los ’80s y de los ’90s. Oscar Alfredo Ruggeri se inicio futbolísticamente en Boca Juniors. Debutó en el año ’80 y, al año siguiente, ya se asentaría como titular en el equipo que obtuvo el Metropolitano ’81 de la mano de Maradona y Brindisi. El hecho de que, con 19 años, ya sea titular en un equipo como Boca, da la pauta de lo que fue después el tipo como futbolista: alguien con muchisima personalidad, por sobre todas las cosas.

Después de una huelga, a principios de 1985 y con el pase libre, se fue con el Tigre Gareca a River. Y en el brillante equipo del Bambino Veira se convirtió en una pieza fundamental, formando una dupla central con el Tano Gutiérrez, que no tenía mucha simpatía por los delanteros encaradores (?). Dichoso aquél que pueda contar los encontronazos con Ruggeri o Gutiérrez en el área. Porque salir vivo, era una epopeya (?). En 1986 River ganó todo lo que había en juego:Intercontinenteal, el campeonato local y la Libertadores. El muy buen rendimiento en el equipo de Núñez lo llevó a ser convocado para el Mundial de México ’86.

El Cabezón en el Mundial anduvo bárbaro. Incluso tuvo el gusto de marcar un gol en el primer partido ante lo coreanos. De ahí en adelante, Ruggeri se convertiría en uno de los símbolos del seleccionado, hasta el mundial de USA ’94. Las principales virtudes del oriundo de Corral de Bustos fueron el juego aéreo (cabeceaba muy bien en la dos áreas) y también el hecho de que sea imbancable en la marca contra sus rivales. Y también la boca, una lengua viperina en su máximo estado (?). Queda claro que es alguien que puede caer antipático, afuera de la cancha; pero en lo estrictamente futbolístico fue un grandísimo defensor. Dudo que alguien no haya querido tener a un tipo así de sanguíneo, de los que dejan la vida en una cancha. Al Bambino lo rajaron de la dirección técnica del Millonario, pero Ruggeri continuó en River hasta mediados del ’88 cuando fue transferido al Logroñés de España. El rendimiento en aquél modesto equipo fue muy bueno y, luego, se incorporó al Real Madrid (en el que jugaban pibes como Michel, Butragueño, Hugo Sánchez y Schuster, entre otros) donde se coronó campeón de la liga española en la temporada 89/90.

Luego volvería a Argentina, más concretamente, a Vélez Sarsfield. El equipo de Liniers era conducido por Alfio Basile y se había armado bastante bien para poder lograr un campeonato. En el transcurso de los ’90, no hay que dejar de mencionar su paso por el Mundial de Italia ´90. Fue uno de los titulares del equipo de Bilardo que consiguió el subcampeonato. Bilardo deja de ser el entrenador del “equipo de todos” y asume Basile. A pesar del cambio de DT, Ruggeri continuó siendo uno de los símbolos de la Selección. Esa importancia, quizás, se veía ayudada con la ausencia de Maradona por el doping. El ex-DT de Independiente fue el capitán de casi todo el ciclo de Basile hasta la vuelta de Maradona y su regreso a la titularidad del equipo en el Mundial de USA ’94. Ruggeri continuó coleccionando títulos: en la Selección obtuvo la Copa América ’91 y ’93, la Copa Rey Fahd -hoy Confederaciones- y la Artemio Franchi.

Tras un paso por el fútbol méxicano -en donde le auguró, a Careca III, la proximidad del final de su carrera (?)- y por el calcio italiano, recala en San Lorenzo de Almagro. De ahí en adelante, “el Cabezón” no se movería más de la Argentina. Probablemente, la etapa en San Lorenzo sea una de las más famosas del Ruggeri-jugador.
Fue uno de los referentes del equipo que cortó la sequía de 21 años sin gritar campeón. En ese San Lorenzo -campeón delClausura ’95- había jugadores importantes como Galetto, Passet o Silas. Más la voracidad goleadora del algo tosco pero muy efectivo Pampa Biaggio. No hay que olvidarse del Gallego González, el Ruso Manusovich, el Balín Bennet, el Perro Albarello y el Indio Arévalo, entre otros. Fue en el cuadro de Boedo en donde el ex-capitán de la Selección llevó al punto más alto su enfrentamiento con José Luis Felix Chilavert. En uno de aquellos enfrentamientos el guaraní fue a buscar una pelota y el argentino, cual torpedo azulgrana, embistió de atrás al arquero que se salvó por milésimas de segundos de una potencial lesión de gravedad. Después, Veira (DT de CASLA) tuvo que sacarlo del partido “para protegerlo” ante las reprimendas del jugador que le decía “me sacaste para que me putee la gente” y el Bambino intentaba consololarlo diciéndole “sos el mejor”.


Creo que el hincha de San Lorenzo debe tener un muy buen recuerdo de la etapa de Ruggeri como jugador de ese club; fue un verdadero caudillo (como prácticamente en todos los equipo que jugó) que dejó todo por el equipo y que, además, tuvo grandes actuaciones como la vez que casi prolonga a penales la definición de quien pasaba a la semifinal, en los cuartos de la Libertadores ’96, frente a River. Ya más cerca del final de su carrera, pasó a Lanús donde, en su ultimo partido, marcó un gol de penal en el 3-0 a Estudiantes de La Plata.

Su trayectoria como jugador opaca por completo lo que hizo como DT, donde acumuló más penas que glorias: en América de México fracasó, en Independiente se fue a mitad de torneo, su segunda etapa en San Lorenzo fue desastrosa. Sin embargo, algunos afirman que la primera etapa en el Ciclón fue buena, donde le “armó” el equipo que sacó campeón Pellegrini (su sucesor). Lo que merece la pena hacer mención es al hecho de que por más que haya rendido en todos los clubes que jugó, en casi ninguno ha alcanzado la estatua de ídolo. Posiblemente sea en en San Lorenzo, donde es más recordado con cariño. En River, si bien anduvo muy bien y estuvo en el equipo que ganó todo, no impresionó tanto al hincha como si el Negro Enrique o Antonio Alzamendi (ambos compañeros de Oscarcito). Otro de los motivos que fuerzan el no total enamoramiento con la gente de River es que jugó relativamente poco en Nuñez, a diferencia dePassarella, por ejemplo, que tenía la misma personalidad que “el Cabezón”.

Con ustedes, Oscar Alfredo Ruggeri, un tipo que no pasa desapercibido. Siempre tiene algo para decir. Como jugador, una carrera brillante. Afuera de la cancha se caracterizó por ser un tipo, más bien, algo detestable, a pesar de haber agraviado de forma original, a José Sanfilippo. Ruggeri es el típico caso de los que decís, tómalo o déjalo. Yo, en mi equipo, lo quiero.

Redacción: Don Pep

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