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Bruno y el reflejo de una sociedad

Bruno y el reflejo de una sociedad

Cuando recordamos a Bruno, siempre pensamos en aquel Flamengo campeón brasileño de 2009. Un equipo relativamente débil, digno del campeonato de aquel año. Algunos nombres destacaban: Adriano “El Emperador”, Petkovic, Léo Moura y el arquero Bruno, cuya carrera estaba en auge. Inclusive fue voceado para representar a la selección brasileña en la Copa del Mundo de Sudáfrica, un ídolo en Gávea, era innegable. Todo cambió en julio de 2010, cuando el jugador fue detenido, sospechoso de asesinar a Eliza Samúdio.

Las revelaciones sobre el caso conmocionaron al país. El arquero actuó con ayuda de otras seis personas. Samúdio tuvo una relación extramatrimonial con Bruno, quedando embarazada. Él rechazó la paternidad, que sería comprobada meses después del asesinato. Antes de ser asesinada, Samúdio había ingresado una acción penal para el reconocimiento por parte del deportista. El día de 4 de junio de aquel año, Bruno invitó a Eliza para que lo visite en su hacienda, en la ciudad de Esmeraldas, Minas Gerais, con el pretexto de llegar a un acuerdo. En su hacienda, Bruno, junto a sus cómplices, la estrangularon y luego descuartizaron el cadáver de Eliza. Sus restos mortales nunca fueron hallados, las sospechas recaen en que los asesinos dieron las partes del cuerpo a los perros del arquero.

El 08 de marzo de 2013, Bruno, quien aguardaba el juicio, fue condenado a 17 años y seis meses por triple homicidio calificado (por razones infames, asfixia y utilizar recursos que dificultaron la defensa de la víctima), los otros 3 años y tres meses en una prisión abierta por secuestro y detención ilegal e incluso más de 1 año y 6 meses por encubrimiento del cadáver.

El gran cuestionamiento de la gente fue, ¿qué llevo al arquero, con su carrera en auge, a matar a sangre fría a una mujer por un tema tan solucionable? Un jugador que ganaba un buen salario, no tenía por qué preocuparse con una simple pensión. Sin embargo, ¿hasta qué punto su ignorancia y/o sensación de estar por encima de la ley, por ser quien era, lo llevaron a cometer algo tan cruel y pensar que nada pasaría?

Infelizmente, Brasil está entre los países con mayor índice de violencia contra la mujer. Según las investigaciones de la Fundación Perseu Abramo, realizada en 2010, cinco mujeres eran agredidas cada 2 minutos en el país. Entre las entrevistadas, 40% revelaron haber sufrido alguna forma de violencia.

En 2014, una investigación del Instituto de Pesquisa Económica Aplicada (IPEA), relató que el 26% de los brasileños concordaban con la frase “Mujeres que visten ropas que muestran el cuerpo merecen ser atacadas”. El machismo y la misoginia crecen de manera asustadora en el actual Brasil, atacado por golpes no solo contra la mujer presidenta, sino también con los directos adquiridos por las mujeres que componen la nación.

Un conservadurismo poco saludable, que en parte de la sociedad va por las calles clamando la vuelta de los militares al poder. Esta sociedad insana que, el día 2 de marzo, recibió a Bruno, liberado seis días antes en el Foro de Santa Luzia, para tomarse selfies y firmar autógrafos. Inclusive un hombre fue al local con una máscara de perro.

La falta de lucidez aún es mayor: el club de la empresa de la ciudad de Varginha, Minas Gerais, Boa Esporte Clube, firmó un contrato con el arquero hasta el año 2019. Y ya proyecta su debut para el mes de abril. La polémica contratación causó que el club perdiese su patrocinio más importante y principal proveedor de artículos deportivos. Antes de eso, otros dos patrocinadores ya habían rescindido contrato por el fichaje de Bruno. Para los dirigentes, el Boa es un club de negocios y la recuperación del golero puede generarles una futura venta. En una entrevista para la TV Globo, Roberto de Moraes, director del club, cuando se le cuestionó si es que la víctima fuese su hija, declaró: “Mi pensamiento es el siguiente: ¿y si Bruno fuese su hijo? La gente sabía de la dificultad. Es un jugador de alto nivel que estaba en el mercado para ser contratado”.

Para la misma Globo, Bruno dijo que aunque tuviera cadena perpetua (en Brasil no existe), Eliza no volvería. “Pagué, pagué caro, no fue fácil”, dijo el “futbolista”. Además comentó: “No me arrepiento de nada. Esto me sirve de experiencia”.

En Boa Esporte, ganará el salario más alto, cerca de $ 30 mil reales por mes, fuera de premios y bonos por objetivos cumplidos.

Y al final, Bruno será recompensado. Su debut será su “redención” y afirmará que vivimos en una sociedad con una ética y moral realmente tambaleante. Noticias como las de Bruno, hoy en día, ameritan una frase que surgió en el país después del Mundial de 2014: “Cada día es un nuevo 7 a 1”.

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<p>Gremista y BetoDaSilvista (?). Amante de la Inca Kola, los asados y la cerveza. Nunca pisó Perú y habla mejor castellano que Julinho.</p>

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